La historia de la indumentaria es un gran armario en el que la moda busca cual es el outfit más apropiado, el gusto por lo clásico es uno de los más restaurados en la sociedad.

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​La historia de la indumentaria es un gran armario en el que la moda busca cual es el outfit más apropiado para integrarse en el sistema. No descubro nada a nadie si cuento que las tendencias son una continua revisión del pasado. En este circuito pendular de los estilos, la moda  retrata continuamente los gustos de una sociedad cambiante que tan pronto es ultra rompedora y underground (los años setenta y ochenta) como extremadamente conservadora (Donald Trump).

El gusto por lo clásico (y cuando digo clásico me refiero a la antigua Grecia) es uno de los más reinstaurados en la sociedad. Claro ejemplo de ello son las princesas italianas del renacimiento que abandonaron los pesados ropones medievales para vestir ligeros vestidos de tejidos vaporosos, más acordes con un ambiente intelectual y humanista. ​

Cuando los franceses decidieron decapitar la más grande (María Antoñeta), lo hicieron enarbolando los ideales de una revolución social (libertad, igualdad y fraternidad). Una agitación, también intelectual, que no se sentía representada por los grandes miriñaques, las puntillas color pastel y la grandes pelucas con barcos (ya hablaremos de estas maravillas en otro momento). ¿Dónde buscar una indumentaria más acorde con el nuevo orden social?¿qué momento histórico podría ser el espejo ideal para estos idealistas?. Sin duda la antigua Grecia asamblearía de Pericles, el Partenón y Aristóteles. Cuando Napoleón se reinventó como emperador lo tenía “a huevo”: el imperio romano. Las mujeres de la corte Napoleónica envolvieron su cuerpo con vaporosos vestidos blancos, ceñidos bajo el pecho y sueltos como las túnicas de las patricias romanas: el corte imperio.
En la facultad tuve una asignatura llamada Arqueología: mundo clásico, cuyo profesor hacía mucho incapie en que las ruinas desenterradas de Pompella son una influencia continua en el hombre. A fin de cuentas lo clásico siempre está ahí cuando se necesita borrar algo que ya no encaja o cuyo repertorio está agotado.

​¿En qué consistía la indumentaria clásica realmente?. Básicamente lo que hicieron los griegos y los romanos fue drapear tejidos entorno al cuerpo creando un modelo de silueta denominado “envolvente”. El quitón, el peplos, el himatión, la clámide, la toga… todos ellos son grandes piezas de tela que se amarran, anudan o enredan en torno al cuerpo siguiendo la tendencia del momento. Lo divertido de estas siluetas es que el usuario tiene todo el control sobre el resultado del outfit decidiendo donde hace un nudo, cómo cae el tejido sobre el pecho o hasta donde arrastra la cola. Este “self-made” de la moda era algo tan complicado que incluso era necesaria la ayuda de dos o tres personas para vestirse.

Hoy en día es bastante poco realista vestir envolviendo nuestro cuerpo a nuestro antojo para la vida diaria. Muchos son los motivos para esta inadecuación: ergonomía, tiempo, eficacia… y el disgusto de los diseñadores si el usuario tuviera la última palabra sobre sus creaciones. Aun así jugamos a ser clásicos cuando envolvemos nuestro cuerpo en un chal o nos abrigamos con un echarpe. En algunas bodas he visto auténticas maravillas del drapeado sobre vestidos insulsos. Si miráis en internet, hay cientos de formas de drapear un pareo (lo de hacerse un nudo en la cadera es de aprendiza)… Capítulo aparte es el mundo de los mantones de manila, en los premios de belleza deberían incluir una categoría a la más creativa en el uso del mantón…

Si bien no podemos vestir con toga para ir a una boda (aunque el sarhi es algo muy cercano), muchos diseñadores trabajan sobre el proceso envolvente en sus colecciones. Muchas firmas de moda se asientan sobre el vestido de fiesta y trabajan vestidos de “diosa” o de “sirena” drapeando tejidos ligeros. Como resultado estos vestidos se llenan de hondas y pliegues que caen a la manera clásica.

En los últimos tiempos se impone en el gusto colectivo un modelo de diseñador “red carpet” (de alfombra roja), especializado en maravillosos vestidos de fiesta. Zuhair Murad y Elie Saab tienen cientos de colecciones basadas en la envolvente. También marcas que en su tiempo fueron rompedoras apuestan por la diosa del olimpo como modelo de mujer, no hay más que ver las colecciones de Donatella o de Vivienne Westwood. En las últimas colecciones de Fausto Puglisi sigue sorprendiéndome que entre tanta tachuela y cuero aparezcan hermosas ninfas vestidas con sedas drapeadas… Esta claro que la envolvente es tendencia.

Dirigidos por el diseñador Juan Prohibido, los alumnos del grado de Diseño de Moda de Estación Diseño han desarrollado un ejercicio libre de envolvente que ilustra este artículo. Este elenco de diosas desenterradas muestra como cada uno de los diseñadores se ha llevado el concepto a una estética diferente. Un concepto de silueta común y mil mujeres diferentes a las que vestir.

​Fotografía: Kiko Lozano
Modelos: Aida Romero, Lola Madobago y Gabriela Tita
Maquillaje y peluquería: Escuela Superior de Imagen Duende
Diseñadores: Rocío Ledesma, Nerea Rosales, Ester Fernández, Claudia Aguilar,
Ángel Ruiz, Hada Arcera, Paula Fernández y Katie Brienen

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